Los indicadores de alta frecuencia muestran un fuerte dinamismo. El IMAEP creció 6,7% interanual en agosto, acumula 5,7% en el año y en la serie desestacionalizada marca nuevos máximos. El Estimador de Cifras de Negocios, que mide las ventas, crece a un ritmo menor (4,4% en agosto). La economía viene de crecer 6,6% en 2025, el mayor ritmo desde 2013.
La composición del crecimiento cambió. Del lado de la oferta, en el segundo trimestre el PIB creció 4,0%, con la agricultura (+11,1%) y la electricidad y agua (+13,0%) a la cabeza, servicios en 3,4% y una ganadería en baja (−4,1%). Según el IMAEP, desde mediados de año ganan peso la generación eléctrica y la industria (secundario +12,2% en agosto), sectores que pueden responder tanto a factores de oferta como a la demanda externa.
Del lado del gasto, las cuentas trimestrales muestran una demanda interna que se modera: en el segundo trimestre el consumo privado creció 3,2%, por debajo del 5,3% del primero, y la inversión cayó 11,8% frente a una base de comparación alta. Las exportaciones crecieron 11,5%. Esta composición podría contribuir a explicar la ausencia de presiones inflacionarias generalizadas, junto con los factores externos y cambiarios que se analizan más adelante; con la información disponible no es posible separar el aporte de cada uno.
Para 2026 las proyecciones van de 4,5% (mercado y FMI) a 5,0% (BCP); con un acumulado de 5,7% a agosto, el cierre del año apunta más cerca del extremo superior.